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Evita la insolvencia y supérala

La nueva ley concursal introduce innovadores «Planes de Reestructuración» que marcan un hito en el proceso de insolvencia empresarial. Estos planes ofrecen una vía ágil y eficaz para la recuperación de empresas en dificultades financieras. Permiten a las compañías proponer acuerdos con sus acreedores, redefinir sus deudas, modificar contratos y establecer condiciones viables para seguir operando. Los Planes de Reestructuración fomentan la continuidad de los negocios y protegen empleos, evitando la liquidación forzada. Esta reforma concursal prioriza la recuperación y la sostenibilidad, otorgando a las empresas la oportunidad de resurgir con una nueva perspectiva financiera y un horizonte más promisorio.

¿Qué son los planes de reestructuración?

Los planes de reestructuración son un instrumento preconcursal que sustituye a los acuerdos de refinanciación homologados y a los acuerdos extrajudiciales de pagos, con mayor flexibilidad que aquellos.

¿Para qué sirven?

Los planes de reestructuración permiten modificar las condiciones o estructura del activo, del pasivo y/o de los fondos propios de una sociedad, de tal manera que las empresas deudoras puedan evitar la insolvencia o salir de ella.

Concretamente, bajo los mismos pueden adoptarse quitas, esperas, capitalizaciones de deuda, daciones en pago, modificaciones o extinciones de garantías y resolver diversos tipos de contratos. También pueden conllevar la venta de una unidad productiva en funcionamiento.

¿En qué momento pueden adoptarse?

El procedimiento preconcursal puede iniciarse desde el mismo momento en haya una probabilidad de insolvencia, entendida como aquella situación en la que el deudor prevé que no va a poder cumplir con las obligaciones que venzan en los próximos dos años.

Si los acreedores no aceptan el Plan de Reestructuración propuesto, la empresa puede recurrir a otros procedimientos legales contemplados en la ley concursal. Esto puede incluir la liquidación de activos o la quiebra de la empresa, dependiendo de la situación.

Los beneficios incluyen la posibilidad de redefinir deudas, evitar la liquidación de la empresa, proteger empleos y mantener la continuidad del negocio. También permite a los acreedores recuperar parte de sus deudas en lugar de enfrentar la pérdida total.

Las empresas insolventes pueden presentar un Plan de Reestructuración. Esto incluye a empresas de todos los tamaños y sectores que enfrenten dificultades financieras.

El objetivo final es promover la recuperación económica de las empresas en dificultades financieras, mantener la actividad económica y proteger empleos, en lugar de recurrir a la liquidación y la pérdida total de activos y empleos. La ley busca un equilibrio entre los intereses de los deudores y los acreedores.

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